sábado, 31 de julio de 2010

12 años. Como mucho.

La gracia divina me ha bendecido.

Un compañero de trabajo que me encanta, me tiró los perros.

Pero este resto de ser humano, tan poco acostumbrado al más mínimo éxito, se sintió abatatado.

Gracias a un oportuno comentario de mi amiga S, mi futuro ex esposo está más pendiente que nunca.

Y luego de su opening act, típico de galanazo de culebrón mexicano mezclado con el más árduo entrenamiento en piratería nocturna, empecé a transpirar, me puse colorada, no supe que decir, y simplemente… me reí.

Estoy a un mes de los 28 y me pongo colorada.

Transpiro.

Tiemblo.

Cada vez, me convierto más seguido en una de esas pelotuditas a las que tanto odio, y critico.

Creo que el karma nunca funcionó tan rápido.

miércoles, 28 de julio de 2010

Inciso nº 1325

Las posibilidades de que un hombre me seduzca al ritmo de “Baila que baila con la cocotera”, o en medio del carnaval carioca de equis casamiento (o de cualquier casamiento) son nulas. Ciento por ciento.










DEJA DE BAILAR Y MIRARME ASÍ, MIERDA!!!!!
Michael Fox tendría que cagarte a trompadas.
Y yo también.

No aguante la ficción!

El único remedio para no vomitar – y morir de pena - luego de ver a mi ex amado Ewan McGregor transándose a un tipo, es cortarse las pelotas.

Ah, no! Seguro que me las quiere chupar.

martes, 27 de julio de 2010

Divina glooooooooooooooooriaaaaaaaaaaa!!!!!

Quisiera llamarme Gloria.

Quisiera tener un cementerio.

Quisiera ponerle “Tumbas de la Gloria”.

Quisiera no ser tan tarada, y dejar de reírme de mi propia estupidez.


video

Un jabón, y un diccionario, y una vida propia a la derecha

A pocos segundos de haber aterrizado en mi propio Hawai, mi galán de turno subió la apuesta y me enfrentó a su más grande miseria: la mugre.
Si, amigos: las mangas de la camisa estaban SUCIAS.
Mangas llenas de la mugre de sus muñecas. Apestosa y paleolítica suciedad.

“Disculpa, pero te diste cuenta que tu camisa está muy sucia?”.

“Ah, capá que mi vieja no me la lavó”.

Lo bueno de la situación es que tuve varias opciones para justificar mi partida.
Lo malo es que nunca pude decidir si me molestaba más su suciedad añeja, su repentina incapacidad para pronunciar todas las letras de nuestro alfabeto, o el temita de que vivía con los padres a los 36.

Dios, dame fuerzas...

miércoles, 21 de julio de 2010

Bienvenidos a Hawai

Supongamos que me dejo de dar vueltas y acepto cierta invitación al cine.
Supongamos que, con algo de fiebre, decido ponerle la mejor onda a un sábado siniestramente frío.
Supongamos que llego (casi) puntual, y el caballero en cuestión ya me está esperando, pero no lo diviso.
Supongamos que a los cinco minutos me llama al cel, y me dice “te estoy viendo”.
Supongamos que intento ubicarlo, miro para todos lados y no lo veo.
Supongamos que escucho a alguien gritar “acá estoy!!!!”, como si estuviera en la cancha, corto la llamada, giro hacia la derecha.

Dejemos de suponer: está usando una camisa hawaiana, verde fluorescente, con unas palmeras enormes, DE MANGA LARGA.

Hay una certeza: me quiero matar.
Pero no (tanto) por su estilo veraniego en pleno Julio argento, sino porque jamás en la vida se me habría ocurrido pensar que
a- existían esas cosas, en versión manga larga; y
b- no voy a poder dejar de mirar su “camisa”. Ni una mirada a los ojos. Es como magnética. Qué miedito…
Pero lo peor aún estaba por ser descubierto: el pobre también tenía un temita con las mangas…

martes, 20 de julio de 2010

Malos hábitos

Cómo odio que no tener novedades de Cerati se me haya hecho una costumbre...

martes, 13 de julio de 2010

Pero yo tengo cara de qué?

Iba tranquilita en el subte, al mediodía.
Camino al trabajo, sentada, los auriculares al mango, y terminando de maquillarme.
A mi derecha, ni idea.
A mi izquierda, una vieja inquieta.
Pero como justo en frente tenía una mega bestia de unos cuarenta años, morocho, grandote y pelo bien cortito, el mundo que me rodeaba no me interesaba.

Lástima que, justo cuando el intercambio de miradas con el moroquio empezaba a hacerme pensar en los más deliciosos rituales de apareamiento, la vieja me tocó el hombro.

Como nunca soy violenta de entrada, le pregunté que necesitaba, y su respuesta me dio asco.
“No tendrás un alicate por ahí en tu cartera, que se me levantó esta pielcita y no la aguanto más?”, me dijo, mostrándome una de sus repugnantes pezuñas.
“No, disculpe pero no tengo”, le contesté.

Cuando volví la mirada hacia mi amor subterráneo, ya no estaba.

Yo sé que no es tan grave, pero puede ser que una vieja guanaca, posiblemente abuela de la niña Medeiros, me haya arrancado de mi limbo de fantasías sadomasoquistas?
Acaso tengo tanta cara de farmacity como para que se crea que ando con todo mi kit sanitario a cuestas?
Por qué le pedí "disculpas" por no poder cumplir con su pedido?
Y para peor: cómo diablos se le ocurrió que, en caso de tener el alicate, se lo iba a prestar para que se arregle su uña putrefacta?

Todo bien con los viejos, pero sólo cuando están lejos.

jueves, 8 de julio de 2010

La idea fija

Del plural ni hablar, no? Se lo habrán fumado junto con el lcd?

Yo no quiero decir nada, pero tengo el presentimiento de que me van a seguir dando material. Lo sé.

martes, 6 de julio de 2010

Indignated

En cierto baño, de cierta empresa, de cierta ciudad, Lola casi se descompone.

Puede ser que las mujeres sean (no me incluyo: soy obsesiva con el temita de la limpieza y el orden) unas reverendas mugrientas?

Son incapaces de mantener un baño limpio durante más de diez minutos: dejan papeles tirados a ambos lados del inodoro, salpican los alrededores de las piletas como si se hubiera sumergido godzilla, y de los tampones mejor ni hablar.

Podrán hacerlo de vagas, porque nadie les enseñó o simplemente de ignorantes y desconsideradas, pero a mi no me importan los motivos. Sólo quisiera arrastrarlas con sus impecables trajecitos de Akiabara por todo el piso del baño, para que aprendan las muy imbéciles. Como diría mi abuela, a ellas no les vuela ni una mosca, pero con su entorno, son despreciables. Y ni hablar de las veces que salen del asqueroso recinto sin siquiera lavarse las manos.

Yo sé que mis modales dejarían patitieso al mismísimo Rafa Di Zeo, pero esto no se hace. Mañana mismo empiezo a dejar cartelitos con amenazas de muerte. Ya van a ver. Ts.