viernes, 25 de junio de 2010

Tengo la lengua (y la mano) prohibida

Hoy, alrededor de las 15.30, y sin querer – si no me creen, váyanse a la mierda – le pegué muy fuerte a mi jefe en la entrepierna, por no decir en la pinchila, o poronga.

Y como en cada momento del diablo que me toca vivir, lo único que se me ocurrió decir fue una tremenda imbecilidad.

“Bien, eh”. Sí, eso le dije. A MI JEFE.
Espero morir antes de volver a cruzármelo.

5 comentarios:

Mary Reed dijo...

jaja! no podes! NO PODESSSS!!!

Eloy dijo...

Y asi es como lograste un aumento de sueldo. Igual buenos reflejos, imaginate si le decias: " ¿que pasa, hace frio?".

Lola is searching for fun... dijo...

Mary: I know... merezco un azote.

Eloy: Jajajaja! GRACIAS!!!!!!! Me acabas de hacer cagar de la risa!

(Damian!?) dijo...

WTF????? EN SERIO LE PEGASTE??? JAJAJA SOS MI IDOLA como quisiera haber pateado algunas entrepiernas laborales!!

Al dijo...

Aaaaaaaaaaaaah leí lo de que te miró las tetas sin haber leído esto!
Empezaste toda esta historieta vos. El chabón capaz es un forro, pero es un forro con cierto justificativo para creer que lo tuyo sale con fritas y ahora no puede sacarse la idea de la cabeza.